Todos los años, llegadas estas fechas, solemos ver en los medios de comunicación la exigencia de diferentes colectivos y ayuntamientos para que se limpien las ramblas, entendiendo como tal, que se limpien de vegetación y “maleza”.

Estos días tras las riadas acaecidas en el poniente almeriense, solo hay que darse una vuelta por la desembocadura de cualquier rambla, acequia, o canal de riego, para comprobar que realmente las ramblas estaban sucias, pero no parece ser precisamente la vegetación el mayor de los problemas.
La realidad es tozuda y comprobamos como hoy por hoy, toneladas de plásticos y residuos agrícolas se siguen vertiendo en ramblas y cauces públicos, suponiendo un problema infinitamente mayor que la vegetación natural, la cual actúa, en todo caso, de freno de la riada y reteniendo el suelo.

¿Por qué sucede esto? Pues resulta que los residuos en dominio público, al no estar en una finca privada, no son de nadie. No hay a quien sancionar a no ser que lo pillen in fraganti, aún sabiendo muchas veces que es el agricultor que esta junto a la rambla o la playa el que está echando los residuos.
El caso es que ahora mismo, toneladas de plástico están acumuladas en las playas. En cualquier playa del poniente, es imposible andar un metro sin encontrarse algún residuo agrícola.


Imagínate lo que habrá llegado al mar. Ahora entendemos cómo, según un reciente estudio publicado, el 90% de las aves marinas llevan plásticos en sus estómagos, y quien te dice a ti, que tanto te gusta el pescado, que no estás comiendo también plástico.




Por eso desde SERBAL pedimos una mayor vigilancia, campañas de concienciación y porque no, también un esfuerzo a las administraciones para facilitarles a los agricultores poder eliminar sus residuos como es debido.
Ataquen el problema de los residuos y dejen en paz a la vegetación.
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